los límites de la desdicha

Mis ojos de pronto horriblemente
Ya no ven más allá de mí
Hago gestos en el vacío
Soy ciego de nacimiento
Testigo de su única noche

La vida de pronto horriblemente
Ya no está a la medida del tiempo
Mi desierto rompe el espacio
El desierto podrido y lívido
De mi muerta que envidio

Tengo en mi cuerpo vivo las ruinas del amor
Mi muerta en su vestido con el cuello sangriento.

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